Comando cultural Os Rabiscos-Marcelino y Josefina, por Xesús R. Abuín
Comando Cultural Os Rabiscos
Artigo de Xesús Redondo Abuín
A este hombre y a esta mujer los ataron duro. De pies y manos. Pero no les ataron el alma. No pudieron atársela. El alma no fueron ni serán capaces de atársela jamás. Jamás de los jamases. Sus almas son y han sido de vuelos siderales. No hay ni hubo carcelero capaz de echarle la aldaba a sus sueños de tan altos. Josefina y Marcelino son la dignidad de clase matrimoniada. Digo de clase y acaso lo de clase sobrase. A esta mujer y a este hombre nadie podrá afearles jamás nada de índole mundano. 
Nada de nada. Ellos no le deben al mundo ni el zumo de zanahorias de cada mañana. El mundo, sin embargo, les debe a ellos hasta el aire que respira. No por su coherencia unívoca. No. Por su civismo. La coherencia no es un valor en sí misma. Las hay horribles. Tampoco por los logros obtenidos en el terreno de los principios. Son mínimos. Y aún así están en vilo. Lo mucho que el mundo les debe a ellos es que pudiendo irse al nunca más con las alforjas macizas, se van a ir con lo comido por lo servido: 1.500 euros de pensión entre los dos y un pisito de 60 metros cuadrados en una cuarta planta, sin siquiera ascensor que les evite el tener que ver las estrellas cada vez que tienen que bajar del pisito a la calle o subir de la calle al pisito. Se van a ir con lo puesto. Sí. Pero con la cabeza muy alta. Que fue el objetivo estratégico número uno de toda su vida.
Era lo que Marcelino les soltaba a sus carceleros en sus propias narices cada vez que ellos se lo ponían a tiro: yo saldré de aquí por la puerta grande y con la cabeza muy alta, les decía, y los que la tengan de ustedes, tendrán que agacharla y seguir entrando y saliendo por la de servicio. Más de una vez lo oí yo decírselo. Qué sabrán lo que es eso los que sólo buscan salvarse ellos así se joda todo maría santísima. Qué sabrán lo que es eso los que lo expulsaron de tan mala manera de su propio templo, policía en ristre. 
Con Marcelino topé por primera vez en el penal de Soria en 1968. Era puro invierno, frío, duro, como son en Soria los inviernos: el viento del Moncayo nos congelaba hasta el aliento, ni el Duero, con ser el Duero, lograba favorecernos. Cuando llegamos allí los de la causa 68/68 debatían todos los presos en asamblea ir o no ir a la huelga de hambre para obligar al Régimen a reconocer nuestra condición de presos políticos y para aportar nuestro grano de arena a la lucha por la amnistía. Y salió sí. Sin un solo no ni una sola abstención. La división de opiniones surgió en cuanto a la duración: unos defendían que diez días, otros que doce. Marcelino fue de los del doce. No era él de los de un paso atrás ni para coger impulso. Ni es. Pero en su fuero interno prevalecía y prevalece el alma de fresador que lleva dentro. Es propenso a apretar las tuercas. Lo era y lo es. Como debe ser.
Josefina y Marcelino: aquí un amigo de por vida.






Chúzao
del.icio.us
Manzanas e a forza de tormento está na inopia, non é iso: é que se está forrando de foro en foro e de bicoca en bicoca. Coma tantos outros que se pasaron á contra para se poñer as botas ben postas ¡Mágoa de pandemia!
caídos.
Otero Arias. 
CULTURA SI, MAUSOLEO NON
facer non poucas cousas en non poucas partes que están en precario.



o quiñón da aureola destes dous lendarios xenerais comunistas é tamén patrimonio lexítimo destes dous lugartenentes de aceiro anarquistas: Modesto e Líster alcanzaron o cume no que agora están a cachapernas destes dous facedores de historia invisibles. Ós invisibles débelle o mundo un potosí. Se o mundo non estivese tan rematadamente mal feito, sacaríase ante todos eles o sombreiro. Sería un xesto coa

andadas.
da palabra ben feita.
eles a partir un piñón.


